Noticia de última hora… extra… extra...
Un padre secuestró a sus hijos. Los tuvo quince años encerrados, vejándolos, lavándoles el cerebro, los mantuvo casi desnutridos, en ignorancia, no les permitía ni ver televisión, ni prensa… nada. Apenas les daba la luz del sol. Los hijos usaban el mismo discurso del padre, odio y más odio, no sabían otra cosa. Finalmente se logró apresar al padre, se rescató a los hijos. El padre pagó su culpa, él era un hombre libre, sabía lo que hacía, los hijos no. Allí está la tolerancia, la inserción social, finalmente se logró que los hijos vean mundo y entendieran lo que les pasó. La sociedad ayudó y tendió la mano. Pero para apresar al padre, primero se atendió a las denuncias de vecinos, se tuvo que romper la puerta, usar la fuerza, agarrarlo desprevenido. El hombre luchó y se armó un gran escándalo vecinal. Pero todo pasó. Se hizo justicia, los hijos son libres gracias a la intervención de todos los que creían en la libertad y la justicia. Esto nos suena tan lógico en un caso así, cierto?… bueno, esto para mí es Venezuela.
P.D.: La foto que acompaña esta crónica es de Mayo del 2007.
P.D.: La foto que acompaña esta crónica es de Mayo del 2007.


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