Dos años sin teclas.
Hace mucho que no pasaba por aquí, y releyéndome hago el ejercicio del inflar mi ego descubriéndome en mis letras. ¿Esa fui yo? La que escribió tan sincera y descarnadamente. ¿De verdad era yo?
Veo la foto que puse en el home de este espacio con mis aparatos en los dientes, cabello corto ondulado, y una sonrisa triste. Esa no soy yo, todo cambió menos la sonrisa, ahora es medianamente triste. Tengo motivos para ser un poquito más feliz.
Los escritores siempre tenemos ese dejo de nostalgia que no nos permite disfrutar la vida al máximo, siempre la sombra de la profunda reflexión nos hace regresar al pasado o tratar de brincar a un futuro incierto que desespera.
He fracasado en la maternidad, y lo digo ya sin tapujos. No leí bien el manual, me salté pasos, se me perdieron tornillos y siempre me faltó un martillo para clavar o un destornillador para sacar el clavo bien clavado en el corazón. Lo siento hijos, quedaré en sus recuerdos como la señora que lo intentó. Quizás dejé algo sembrado, lamento si fue hierba mala que les estorba en sus caminos floridos.
Tampoco he triunfado como escritora, sigo siendo la sombra de algunos. La Cyrano de Bergerac de aquellos que se llevan los créditos, la paridora de ideas que desarrollan otros.
Pero es bueno saber que estoy en esta etapa de mi vida donde ya no sirvo como madre y donde decidí brillar por cuenta propia. Ya es hora.
Intenté por mucho años teclear palabras que jamás se volvieron frases.
Estoy dejando mucho atrás y arrastrando un gran aprendizaje, lo pongo sobre la mesa y lo quemo.
Empiezo como si hoy aprendiera de nuevo el abecedario. "Yo Amo A Mi Mamá" "Mi Mamá Me Mima"
"Yo me mimo".
Dejaré de ver fotos viejas, haré cambios más profundos que cortarme el flequillo, tengo un kit de primeros auxilios para cada vez que digo "no" y me desangro de culpa, me cure con cada paso hacia adelante.
Ya di todo lo que tenía, ya vacié mis bolsillos, ya callé demasiado, ya me puse a un lado.
Basta de quejidos lastimeros y eternos "¿por qué a mí?".
Publico mis miedos y los enfrento, lleno las páginas en blanco de verdades a medias hasta que se completen.
Estoy terminando el duelo. Publicaré cada Jueves desde el Miami del atardecer que les comparto.
Sin corregir, en bruto, sin filtros, nos leemos.

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